Los Ángeles, 11 de junio de 2026. — Un tribunal de California rechazó la solicitud presentada por Meta Platforms y YouTube para repetir un juicio en el que ambas compañías fueron declaradas responsables por el diseño de plataformas consideradas perjudiciales para la salud mental de usuarios jóvenes.
La jueza Carolyn Kuhl, del Tribunal Superior de Los Ángeles, desestimó los recursos presentados por las empresas tecnológicas tras un veredicto emitido en marzo, en el que un jurado concluyó que Instagram y YouTube utilizaron características de diseño que contribuyeron a generar comportamientos adictivos en menores de edad. El fallo otorgó una indemnización de seis millones de dólares a la demandante, quien aseguró haber desarrollado una dependencia a ambas plataformas durante su infancia.
Las compañías argumentaron que estaban protegidas por la Sección 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones de Estados Unidos, norma que generalmente limita la responsabilidad legal de las plataformas por contenidos publicados por terceros. Sin embargo, la magistrada determinó que la demanda se centró en las decisiones de diseño de los productos y no en los contenidos alojados en ellos.
Meta manifestó su desacuerdo con la resolución y adelantó que apelará la decisión, al considerar que el caso busca eludir las protecciones legales y constitucionales que amparan a las plataformas digitales. Por su parte, Google, propietario de YouTube, también confirmó que recurrirá el fallo ante instancias superiores.
El litigio es considerado uno de los casos más relevantes sobre el impacto de las redes sociales en la salud mental de los menores y podría influir en miles de demandas similares que actualmente enfrentan las principales empresas tecnológicas en Estados Unidos. Expertos legales consideran que la decisión abre una nueva etapa en el debate sobre la responsabilidad de las plataformas digitales respecto a las funciones diseñadas para maximizar el tiempo de uso y la interacción de los usuarios.
La batalla judicial continúa mientras los tribunales estadounidenses analizan hasta qué punto las compañías tecnológicas pueden ser consideradas responsables de los efectos psicológicos asociados con el uso intensivo de las redes sociales por parte de niños y adolescentes.
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